El olvidado de la Independencia de México: Epigmenio Hernandez y Emeterio Hernandez

Unas de las fechas más emblemáticas de todo buen mexicano es el 15 de septiembre, ¿quién no se ha puesto una buena borrachera cantando a todo pulmón unas buenas rolitas de mariachi?, con nuestros bigotes falsos y sombreros tricolor. Demostrando lo patriota que somos y el orgullo de ser mexicano; pero casi siempre olvidamos el sentido que tiene esta fiesta llena de platillos mexicanos, familia y un buen tequila.

A lo largo de nuestra infancia nos enseñaban la historia de ese grito de independencia dado por el cura Miguel Hidalgo. Conocimos y gritamos cada 15 de septiembre, en la noche, un gran ¡Viva Hidalgo!, ¡Viva Allende!, ¡Viva Morelos!, además de otros símbolos patrios.

Pero la historia siempre tiene huecos, existiendo personajes que no tuvieron el mérito de sus acciones y, tal vez, toda su vida fue dada hacia su libertad. Por lo cual hoy me gustaría hablar de una persona que merece más que una simple nota, hablo de José María Ignacio Juan Nepomuceno Aparicio Epigmenio o mejor conocido como Epigmenio González.

Epigmenio nació un 22 de marzo de 1778 en la ciudad de Querétaro, él y su hermano Emeterio fueron huérfanos desde pequeños, pues cuando Epigmenio apenas tenía 4 años de edad sus padres murieron. Seguido de esto, quedan a cargo de Carmen Covarrubias, dueña de una pulpería; una pulpería era una tienda donde se vendían productos de uso cotidiano como frijol, tabaco, manteca, carbón, aguardiente, y bueno, principalmente comestibles.

Epigmenio fue una persona amante de la poesía y muy enamoradizo. A sus veinte años conoció a una mujer indígena que trabajaba para un español. Se veían cuando la mujer acudía al negocio de Epigmenio, el flechazo fue inmediato, y sin importar lo que la gente dijera se casó con ella tiempo después. Lo cual no fue muy bien visto por la sociedad de ese entonces, pues él era un comerciante adinerado y de un estatus diferente a su amada, sin embargo a Epigmenio no le importo y al cumplir un año de matrimonio él y su esposa procrearon a un varón que lamentablemente murió al nacer. Por desgracia nunca más pudieron ser padres, pues poco tiempo después la colera regreso, llevándose con ella a su amada, dejando a Epigmenio devastado y solo.

A inicios del siglo XIX, Querétaro dejó ser tan próspero como anteriormente lo había sido, eso generó descontento entre comerciantes, agricultores y artesanos, llevándolos a cuestionarse y querer manifestar su inquietud. Epigmenio fue unas de las primeras personas en aparecer en las juntas de las conspiraciones junto con su hermano Emeterio. Los hermanos eran parte importante del movimiento que comenzaba, pues ellos creaban y almacenaban municiones y cartuchos para la batalla que se avecinaba, siendo de los primeros armeros en el movimiento.

En septiembre de 1810 acusados por un español, las autoridades catearon la pulpería descubriendo cartuchos almacenados. Fueron enviados a la Ciudad de México, donde las personas apresadas negaban su participación o simplemente decían todo lo que sabían de la conspiración para recibir el perdón por parte del gobierno. Sin embargo Epigmenio y Emeterio afirmaron su participación en la conspiración y se negaron rotundamente en dar información de cualquier tipo. Eso hizo que los encarcelaran de forma separada. En el año de 1813, Emeterio fallece en un calabozo.

Años después se descubre que Epigmenio seguía conspirando desde la cárcel, y es trasladado a una cárcel de máxima seguridad en Acapulco llamada Fuerte de San Diego.

En esta cárcel, debido a los malos tratos, las condiciones de los calabozos y el trabajo duro lo dejaron enfermo crónico y cojo.

Más tarde cuando Morelos tomó el estandarte de la independencia llego a liberar el puerto de Acapulco, sin embargo Epigmenio no tuvo suerte, así que fue trasladado a Filipinas, donde estuvo hasta 1821, mientras en México se consumaba la independencia.

En ese entonces no se le otorgó la libertad de inmediato, pues España no reconocía la independencia de México. Se vio forzado a pasar otros 17 años en el campo de trabajos forzados, hasta el año de 1836. Fue hasta después de firmarse el tratado de amistad entre México y España que Epigmenio pudo regresar a su país de origen, después de pasar 27 años preso.

Epigmenio consiguió pasaje por el gobierno de Filipinas para que lo regresarán a España. Al llegar a España busco la forma de regresar a su hogar, en ese tiempo un comerciante que conoció se compadeció de él y le apoyo con dinero suficiente para regresar de nuevo a México.

Al llegar a México se dirigió a la nueva cede del gobierno, donde no fue recibido bien, llegó mencionando y solicitando el reconocimiento que merecía, argumentando su participación como uno de los primeros precursores de la patria, así como su participación en la armería, sin embargo fue rechazado rotundamente porque la lista de oficial de los padres de la patria ya estaba completa.

Fue hasta 1839 cuando el presidente Nicolas Bravo lo nombró vigilante de la casa de moneda de Guadalajara. Seguido a esto, Epigmenio conoce a un periodista y le cuenta su historia. Este, interesado en la historia de vida de Epigmenio, pone manos a la obra e investiga su veracidad, para finalmente corroborar que todo lo dicho por Epigmenio es verdad.

Es así es como el periódico «La revolución» en 1855 publica la historia de los hermanos Hernández, dando a conocer a estos dos olvidados por su país.

Epigmenio muere a los 77 años de edad un 19 de julio de 1858.

Epigmenio es uno de los precursores iniciales y alguien que merece el reconocimiento y el mérito tan importante que tuvo en la historia de la independencia de México. Como ellos tal vez hubo muchos más personajes que fueron olvidados por la historia y a pesar de ser apresado jamás se rindió, ni agachó la cabeza para recibir un perdón, fue un fiel creyente y defendió sus ideales hasta las últimas consecuencias.

Recordemos este 15 de septiembre a todas esas personas que dieron todo por su país, todo por cambiar el futuro de las nuevas generaciones. Dediquemos un !viva! a cada participante de la patria olvidado por la historia, un !viva! por cada una de las personas que pasaron su vida en prisión buscando la libertad de su pueblo e ideales.

¡Viva Epigmenio González!, !Viva Emeterio González!,¡Viva todos aquellos olvidados que nos dieron la libertad!

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