Icono del sitio

Manifiesto de las y los Dealers del 7mo arte

Manifiesto de las y los Dealers del 7mo arte

Para todas, para todos, para nadie…

La humanidad sintomatizó una necesidad, la necesidad de la dimensión que se suscita en el fenómeno de la imagen. El ser humano transgredió el terreno divino para glorificarse con la posibilidad de crear sus propias realidades, se posiciono maquínicamente, robando la inmortalidad de los dioses a través del celuloide. La muerte ya no existe, hemos difuminado las barreras entre la finitud y la eternidad, nos articulamos en la grabación, podremos dejar de respirar, pero aún se podrá escuchar nuestra voz, mirar nuestra imagen moverse, nuestro espíritu evocarse, como si se hubiera atrapado la realidad en el código de otro espacio; el cinematográfico. 

La perversión siempre irrumpe ahí donde lo posible evoca el esplendor de la resistencia, y aquella extensión del ánima fílmica fue viciada con el sigilo del mercado. La historia del filme expone grandes obras maestras al igual que grandes carencias humanas, pero siempre mediadas por la industria, el mercantilismo y los intereses gestados en el sentido al que tendría que obedecer el 7mo arte; generar ingresos. Y no solo eso, cabe recalcar el uso militar del moldeamiento de conciencias, el uso vulgar y maquiavélico por parte de varios países para gestar en la plataforma cinematográfica políticas y sistemas ideológicos de pensamiento atrofiantes para la humanidad.  

Este paneo de envenenamiento ha sido instaurado con cautela, en una meditación clara de plastificar el contenido y solo limitarlo a los objetivos vulgares. Aun así, lo inatrapable de grandes singularidades y el desbordamiento de su deseo, ha encontrado irrumpir como un resquicio cinematográfico ficciones por las que el mundo ha renacido una y otra vez en cada estallamiento de sus filmes, lo que ha abierto las compuertas infinitas de la posibilidad en el cinema y al mismo tiempo su imposibilidad de ser atrapado. Pero la caza del celuloide no termina…y el precepto tiene por condición el pago en equivalencia por visionar el filme.  

Y aquí es donde entra el ciberespacio…

El ciberespacio tiene en su dimensión una característica fundamental en el orden de lo teológico, tiene por característica de su operación la posibilidad de la creación infinita en la duplicación de la data, todo aquello que de lo sensorial se revirtua en lenguaje de información (data) puede clonarse hasta la náusea eterna de los dioses, en una plataforma que no es de Dios, sino del síntoma humano por la necesidad de crear un mundo utópico de intercambio de información omniabarcante, por eso el ser humano se faculto en esta espacio la característica divina de la replicación de la data, como un acto manifiesto que compita con la característica divina de la creación de Dios.

De esta manera encontramos en dos espacios un anclaje perfecto, el 7mo arte y el ciberespacio, su unificación nos permite crear una red imperecedera de replicación de la data entre la comunidad, intercambiando sin consumación el derecho legítimo al acceso del 7mo arte, desplazando barreras económicas, políticas y de derechos de autor, respetando sensible y críticamente la obra del autor, pero irrespetando todo aquello que sea un obstáculo para su acceso.  

Es así como nos posicionamos proveedores ilegales de la distribución del 7mo arte, Dealers del 7mo arte, y este es nuestro manifiesto.

Facebook Comments Box

Salir de la versión móvil