Música para la imagen 002

Música para la imagen 002

Texto: Diego Ramos

La creación de una pieza musical que logre acompañar y acentuar el concepto de “armado audiovisual” es una tarea compleja, hoy vamos a platicar sobre una pieza de Gaspar Antillo titulada “Nadie sabe que estoy aquí” una trama muy simple y del cual no quiero develar detalles para los que no la han visto, simplemente ahondaremos en la parte sonora, un guion del mismo Gaspar, acompañado por Enrique Videla y Josefina Fernández en donde podemos ver desde la primera secuencia la presencia de una canción que nos va a acompañar durante toda la película.

Imaginemos lo complejo que es el proceso de selección de pistas para una película, para saber cual va a ser la indicada, ya que la mayoría del score y del diseño musical de la película estaría basado en esa pieza indicada, una pieza que tiene que tener el impacto necesario como para amarrar al espectador y no cansarlo, una pieza versátil que pueda ser adaptada a diferentes versiones para darnos diferentes sentimientos y matices, literal, una pieza maestra que logra ser el punto angular de esta y cualquier película.

Muy rara vez hay una película que dependa tanto de una canción como tal y esta es el caso, la pieza de audio que se vive con esta película es escrita por Carlos Cabezas miembro de la banda chilena Electrodomésticos un reconocido productor y músico que tiene varias piezas para películas y que en esta logra llevar un solo tema a su máxima expresión.

La película es simple pero nos muestra una narrativa poco convencional, vista desde el ángulo de un tercer personaje y donde la cámara se convierte en parte de la escena en algunos momentos, donde hay partes que parecen sueños o recuerdos y que no se devela si pasan o se quedan en la mente del personaje, pocas locaciones, pocos diálogos, personajes oscuros de un mundo diferente, aislados en algo que parece ser una isla, donde al final pareciera que solo habitan el protagonista y su tío, el cual tiene pocas participaciones pero que realza este sentido de aislamiento en el que vive nuestro protagonista.

El autor, a mi forma de ver, nos muestra cómo la sociedad misma excluye y orilla a los distintos o a los incomprendidos a lugares donde no los podamos ver y donde no ensucien el panorama principal, la belleza banal y lo superficial, donde no nos enteremos que existen y no nos arruinen nuestras veladas de fin de semana o nuestros viajes, ahí donde habitan los feos y los raros, donde están los incomprendidos también existe genialidad y belleza, eso es lo que muestra esta película “Nadie sabe que estoy aquí” una apuesta que parte de una pieza de audio y que logra ese complejo ejercicio del “armado audiovisual”.

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