Quiúbole con Los Combos de Naucalpan

Quiúbole con Los Combos de Naucalpan 

Texto: Daniel Valencia
Fotos: Daniel Valencia

En un lugar de Naucalpan de cuyo nombre me da risa acordarme, no hace mucho tiempo que mis compañeros de carrera y yo acudíamos, casi religiosamente, cada jueves a embriagarnos con un alcohol al que pomposamente llamábamos mezcal (el cual no era más que destilado de caña) combinado con un refresco jarrito del sabor que fuera; de esto hace ya 4 años.

El combo de mezcal, refresco y una jarra de plástico con hielos por aquel entonces costaba treinta y cinco pesos, hoy la situación no es muy distinta pero bien vale la pena describirle al lector este sueño (que fácilmente puede convertirse en pesadilla), lleno de alcohol barato, humo de cigarros de sabor y mucho calor. 

Al sitio se le conoce como Los Combos, Doña Naty y últimamente también ha ganado el título de Los Huastes, este último debido a que el licor que se consume en este sitio, lleva el  nombre de “Huasteco imperial”. Sin embargo el nombre es lo de menos y queda rebasado por la experiencia multisensonrial que ofrece el lugar. 

Si uno no conoce la zona, podría pasar por fuera de Los Combos sin sospechar nada, y es que la fachada es como cualquier otra casa de los alrededores, con un aplanado sin pintar, láminas de asbesto montadas sobre muros de ladrillos de adobe, que hacen las veces de techo y una puerta de hierro forjado con cristales oscuros. 

Para entrar, no hace falta más que llamar a la puerta y esperar a que desde dentro esta se abra; tras una breve revisión en la que un individuo, con pinta de porro del CCH Naucalpan, se cerciora de que los visitantes no introduzcan drogas o alcohol contrabandeado, uno puede entrar… bienvenido viajero a una de las regiones menos transparentes del aire. 

huasteco
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“Uzielito mix ¡Mátalos papi” suele ser el grito de bienvenida más frecuente de los huastecos. Ya estando dentro, uno puede observar que se encuentra en el patio de una vivienda, acondicionado de tal forma en que un tronco sirve de banca comunitaria, donde el mobiliario consiste en sillas y mesas de plástico y los asistentes fluctúan entre los 16 y 25 años de edad  e incluso es posible encontrar hombres de más de cuarenta años disfrutando de las bondades de baco. 

La carta quizá no es selecta pero satisface la sed y ayuda a mitigar el calor que puede llegar a ser sofocante debido a la concurrencia, y a que el techo no permite una libre circulación del aire. De las bebidas que ofrece la casa, está el ya citado huasteco, la tradicional caguama (León, Victoria e Indio), litros de vodka preparados y otros néctares que no he tenido la oportunidad de probar. Además de los vinos, también se cuenta con una vitola de cigarros que van desde el tabaco natural, hasta los Pall Mall de diversos sabores, siendo el de pepino el favorito de la concurrencia, lo que dota al espacio de un aroma sumamente particular, el cual será difícil de recordar para el visitante. 

Hemos hablado del cancerbero de la entrada, pero no de quien es realmente la mente detrás de este oasis del tercer mundo (no hay clasísmo en esta frase, así se llama la colonia). Doña Naty es quien lleva las riendas de Los Combos, administra y atiende personalmente el negocio, siempre amable con los clientes frecuentes y con mano de hierro para aquellos que puedan alterar el “orden” dentro de su dominio, lo mismo puede defender sus intereses de la forma más violenta (una batalla campal por el intento de robo de unos cigarros sustentan lo que digo), que lo mismo puede ofrecer un taco a quien tiene hambre o una taza de café, para quien ha abusado de la bebida.

Ya sea bailando una salsa, sentado en compañía de los amigos sin otro fin más que divertirse, participando en un beso de tres, o perreando sin culpa alguna, este lugar ofrece al público una insana diversión, siempre con la incertidumbre de ser detenido por una redada judicial, es decir, aquí no hay lugar para los cobardes o para los que se peinan porque no saben lo que están tomando, aquí se hacen muy buenos amigos e incluso se rompen corazones. Para llegar no tiene usted más que hacer una escala en la FES Acatlán y preguntarle a cualquier individuo con aspecto despreocupado, cómo llegar a Los Combos.

Los combos Naucalpan
Fotografía: Daniel Valencia
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